De julio el 02 de 2006
CARTA de OJO PERSA de Wilbur Pierce
Una perspectiva de 20/20 en un distribuidor autorizado único de la alfombra
La literatura medio-oriental es repleta con historias de las alfombras mágicas que vuelan en fantasía y llevan a sus pasajeros a los mundos exóticos. En verdad, eso es exactamente lo que hace una alfombra persa original, porque aunque usted no pueda pensar que vuela, la belleza de estas mantas es que él fue hecha para ser una tapicería del piso tejida para transportar al dueño en un mundo de jardines, de flores, de cedros y de aguas del paraíso que fluían. Un escape de un mundo estéril del sol y de la arena calientes estaba y se crea en un matorral de lanas, del algodón, de la seda y a veces del oro y del hilo de rosca tejidos de la plata. No hay mucha diferencia entre la selva concreta de nuestras ciudades y la antigüedad de la hoja del atasco del tacómetro (Persepolis). La alfombra puede hacer cada uno un Shah, un emir, un bajá o a un rey, y sin importar tamaño del sitio, puede hacer cada espacio un palacio exótico miniatura.
He sido diseñador y colector de las alfombras por 35 años. En las décadas de páginas de torneado, de tierras exóticas que visitaban y de practicar surf el Internet, la tarea ha sido encontrar al distribuidor autorizado con el mejor ojo. Pocos de nosotros pueden rodar a las subastas, negocio en sistema del Farsi y turco, de jet nuestra manera en los climas extraños y difíciles, y obeisance de la paga a los gobiernos que especialmente hoy no encuentran a americanos tan adorables como puede ser que esperemos. El resultado es nuestra necesidad de encontrar un agente, un embajador, un consultor, y a un amigo que pueda y actúe como emisario para cortar el nudo gordiano. Tal agente puede encontrar una selección de ilustraciones que en un mundo moderno puedan volarnos a los lugares que tememos para visitar, o nos lleva a las calles y a los bazares demasiado difíciles navegar, que se delinean con los alfabetos tan extraños como hieroglyphics.
En eso el mundo se ha desenredado en un mapa de pre-Columbus dibujado por nuestro moderno-día Amerigo Vespucci - el liberto de Tom - los precios de la alfombra es pues constante si uno retira una rublo, un dólar, un franco o un dracma de su carpeta. Los precios en el bazar central en Estambul, la isla de Kish, Irán o en la expo de la materia textil en Alemania hacen que todos se conviertan en “Ebayed”.
He levantado muchos una alfombra encima con mi dedo del pie para ver una armadura, muchos reflexionados un volumen de saber curioso sobre arte medio-oriental del piso y de la pared, negociado con por lo menos 100 distribuidores autorizados, clasificados por el “precio alto más” en los motores de la búsqueda del Internet, y googled mi manera a 300 Web site con palabras claves como la “antigüedad, la manta, el persa, Oriental, Serapi, Heriz, Agra, Sultanabad” etc., hasta que encontrara la tierra más allá del Sambatyan - la tierra de las diez tribus perdidas de Israel, la carga de la madre de alfombras con clase, ricas, bien diseñadas, antiguas, cortesas y atractivas. Pero, no estaba en Tehran, ni por el Bospherous, ni en las montañas del Cáucaso, sino con Nazmiyal en Nueva York y New Jersey. Es copropietario, Jason respondió a mi Farsi fracturado Chey Chabar con Salam una te, y pronto poníamos en campos de búsqueda y repartos del closing de mi oficina y de su salón de muestras.
Jason no pidió que tarde tiempo y escriba una letra de la recomendación. Él no dirigió mis llaves de computadora en las cuales he encerado prolífico en elogios que vino como resultado de mi aprecio para el suyo que me ahorraba el billete de avión, horas y días de mover de un tirón las alfombras pesadas que gravaban a los hombres que con las frentes llenas de la transpiración hacen me la sensación culpable sin importar lugar. Escribo esto fuera de la admiración sincera para que la capacidad de Jason monte una colección de los diseños más finos, cuyos precios reflejan su valor. Jason es un testamento a el para quien he buscado por 40 años, persona que comparta mi carta de ojo en la calidad del arte tejido para la cual he tardado a éstos muchos años de placer.
por Wilbur Pierce
Renombre: el 6% [?]












